En Montejima, cuidamos cada detalle en el proceso de elaboración desde el cultivo de nuestro agave, hasta su prolongado proceso de maduración, esto garantiza las propiedades aromáticas y de sabor del tequila.

 

Uno de los factores más importantes para un gran tequila es el agave, en Montejima cultivamos agave Tequilana Weber

variedad azul.

 

Uno de los secretos del tequila ultra-premium es la tierra que le da su sabor característico, y es por esto que Montejima solo utiliza este agave tan especial, localizado cerca del pueblo de tequila, en el estado de Jalisco, dentro de la denominación

de origen de Tequila.

 

Desde que cultivamos los hijuelos, haremos una dedicada y constante atención a su crecimiento y mantenimiento, limpieza y composteo, para asegurarnos de la salud y que su maduración sea en óptimas condiciones.


Dentro de 10-12 años de cuidado atento, nuestros agaves llegaran a su punto óptimo de maduración, y es cuando son seleccionados y cosechados por los expertos jimadores, y llevados hasta nuestra Destilería ubicada en el pueblo de Tequila, Jalisco. Allí los ponemos a cocer con vapor en hornos de mampostería tradicionales, preferimos este lento y tradicional método porque creemos que así conservamos los mejores elementos que darán más intensidad al sabor de nuestro tequila. Esto nos permite también utilizar las mieles dulces del horno para enriquecer el proceso de fermentación.

Los corazones de las piñas ya cocidas se mandan a un proceso de extracción único en la industria que utiliza un molino de tornillo y una centrífuga de aspas que minimizan el rompimiento de fibras y que nos permite obtener un mosto que nos dará mejor sabor al tequila. Una vez extraído el jugo, lo mandamos a tinas de fermentación de acero inoxidable abiertas, donde por espacio de 3 a 5 días se hará la fermentación 100% natural que transforma el azúcar en alcohol, y que aprovecha la gran variedad de levaduras indígenas provenientes de los innumerables árboles frutales que nos rodean: mango, cítricos, aguacates, chicozapotes, que nos darán una gran riqueza de aromas y sabores en el tequila.

 

Tradicionalmente el tequila se somete una doble destilación, lo cual exige la norma de elaboración. Cuidando celosamente la temperatura y tiempo de destilación para preservar los aromas y sabores en su más pura expresión, pero también una textura densa y sedosa.


 

Nuestro maestro Tequilero verifica cada paso de la producción de Montejima y la degustación inicial de cada lote después de la destilación, una tradición que ha sido heredada en su familia por generaciones. El Maestro y sus asistentes utilizan copas especiales que les permiten mover, oler y probar el tequila para determinar que posee las notas y balance correctos.

Una vez que determina que ese lote cumple con los estrictos requisitos de control de Montejima, entonces se lleva a madurar en las barricas de roble blanco Americano.

 

En Montejima únicamente utilizamos barricas importadas de Roble Blanco Americano y Francés para nuestro Tequila Añejo. Aunque esto no es nada común en el mundo del tequila, el Roble francés confiere las notas aromáticas y sabores que nosotros consideramos ideales para nuestro tequila.

 

Durante este proceso de maduración en la barrica, nuestro Maestro Tequilero monitorea constantemente la evolución, y al cumplir 180 días habremos obtenido nuestro reposado, Nuestro añejo toma 12 meses dentro de la barrica, y solamente después de las rigurosas pruebas de catado por un panel de expertos, el tequila será apto para envasarse.

PROCESO MONTEJIMA

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